La Medicina es una ciencia muy amplia, extensa, con múltiples áreas de especialización que, más o menos, todos los ciudadanos conocemos. Nadie dudaría en decir cuál es el campo de actuación de la Neurología, la Urología, la Ginecología o, en general, de la mayoría de las especialidades médicas. Sin embargo, al hablar de la Cirugía Plástica, con cierta frecuencia nos encontramos ante, al menos, dos situaciones peculiares: en primer lugar, no resulta fácil definir qué hace la Cirugía Plástica, cuál es su ámbito de actuación; en segundo, y quizás lo más común, suele asociarse el concepto de cirugía plástica casi práctica y exclusivamente con Cirugía Estética, lo cual es un reduccionismo peligroso.
La denominación oficial de la especialidad es Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Términos como Cirugía estética (aisladamente), cirugía o medicina cosméticas u otros similares carecen, por lo tanto, y cuando menos, de valor oficial. Así pues, la Cirugía Estética no es toda la cirugía Plástica, sino una parte de la misma en la que se aplican los conocimientos y técnicas quirúrgicas de ella para la corrección o atenuación de, por ejemplo, los signos de envejecimiento corporal o facial, más que para el tratamiento de situaciones patológicas concretas como, por ejemplo, una cicatriz, un quemado, un tumor cutáneo o una malformación facial, entre otras.
Cierto es que, en muchas ocasiones, discernir el límite entre un procedimiento reconstructivo y uno meramente estético es tarea ardua y hasta arriesgada, pero al común de los mortales suele quedarle la idea de que la Cirugía Estética es la que se realiza en pacientes sanos, es decir, que es una cirugía electiva. Nos les falta cierta razón, pero ha de considerarse también la repercusión psicológica que sobre cada persona puede tener su imagen corporal y el efecto que el paso –y el peso- de los años hace sobre ella.
Los años, el trabajo, la maternidad, enfermedades ocasionales, la vida en sí misma deja huella en los rostros y los cuerpos de todos los mortales, señales que, con frecuencia, nos hacen vernos ante el espejo mayores de los que realmente nos sentimos. He ahí el campo de la cirugía estética: ayudarnos a vivir mejor, con nosotros mismos y con nuestro entorno social. Y nos preguntaríamos, ¿pero esto del “bienestar físico, psíquico y social” no es lo mismo que busca la Medicina? Pues claro; y es que la Cirugía Estética, por mucho glamour que socialmente tenga y por mucho que se empeñen algunos que se arrogan títulos y capacitación en embrutecerla y mercantilizarla, no deja de ser una parte de la Medicina y por lo tanto, de la Ciencia.
Hay muchos mitos en torno a la Cirugía Plástica y Estética que hay que desterrar: imagen de frivolidad, de banalidad, de ser una cirugía elitista y cara, etc. Si me permiten la confianza –y si ánimo de ofender a nadie, por favor-, la Cirugía Estética no es peluquería, sino Medicina, y por lo tanto debe ser practicada por profesionales debidamente cualificados y acreditados –los Cirujanos Plásticos-, en instalaciones autorizadas y controladas y con todos los medios humanos y técnicos conocidos y exigibles para que las cosas vayan bien. Desde estas líneas trataremos de ir abordando distintos temas de esta apasionante materia, pues no en vano, en España podemos presumir de tener uno de los mayores niveles del mundo en Cirugía Plástica y Estética, tanto en número de procedimientos como en cualificación y reconocimiento de los profesionales.
noticia escrita por Antonio Bazan de www.unav.es
Un transexual que habita en Oregon (Estados Unidos) está ya transitando su quinto mes de embarazo. Sí, aunque cueste creerlo, así es: si las cosas no se complican, en alrededor de cuatro meses se convertirá en el primer hombre en dar a luz a un bebé.
El hombre se llama Thomas Beatie y relató su experiencia a la revista The Advocate, dirigida al público homosexual. En realidad, Beatie nació mujer, pero decidió hacerse un cambio de sexo que consistió en quitarse los pechos y en ingerir hormonas masculinas (testosterona).
La gran diferencia con muchos otros transexuales, es que Beatie siguió conservando los órganos reproductivos que lo habían hecho mujer al nacer.
En pareja hace 10 años con una mujer llamada Nancy, el futuro padre embarazado decidió en un momento dejar de tomar la testosterona para poder, justamente, quedar encinta. cv
Tomada en conjunto, la movida tuvo que ver con el hecho de que su pareja no puede tener hijos: una grave enfermedad hizo que se sometiera a una histerectomía hace años.
"Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona. Había estado ocho años sin tener la menstruación, así que no fue una decisión fácil de tomar -explica Beatie en el artículo de la revista-. Mi cuerpo se reguló por sí mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción."
De todos modos, con eso no alcanzó, y la pareja debió recurrir a la inseminación artificial y a un banco de semen. Fue a partir de entonces que se logró lo que parecía imposible.
Pero antes de llegar a esa concepción feliz, todo fue cuesta arriba, como es de imaginarse. Lo primero que hicieron Beatie y Nancy fue ir a un endocrinólogo experto en reproducción, con el que pasaron varios meses e invirtiron miles de dólares en pruebas.
Un día, el especialista confesó que ya no podría atenderlos porque él y su equipo "se sentían incómodon tratando a alguien como yo". Después de eso llegaron las consultas a otros ocho especialistas. Un año después de haber tomado la decisión de ser padres, consiguieron el acceso a un banco de esperma.
Hubo un primer embarazo, pero fue ectópico y no llegó a término. Después se produjo éste, que avanza (aparentemente al menos) con normalidad.
"El embarazo es una sensación increíble -resume Thomas-. Mi barriga crece día tras día, pero yo me siento hombre y cuando nazca mi hija, que está previsto para el mes de julio, yo ejerceré de padre y Nancy de madre."
El profesor Atanasio Pandiella, de la Universidad de Salamanca, es el ganador del III Premio Nacional María José Jove de Investigación en Cáncer de Mama, dotado con 12.000 euros, por el estudio "las neuregulinas en cáncer de mama".
Para el jurado, esta investigación supone un avance muy importante hacia la personalización de los tratamientos oncológicos basados en las características moleculares del tumor en cada persona.
Este trabajo estudia un amplio grupo de factores de crecimiento, las neuregulinas, proteínas que actúan activando el HER-2, por un mecanismo diferente al conocido hasta ahora.
Pandiella demuestra que la presencia de neuregulina, en abundancia en algunos cánceres de mama, les hace responder mejor a la herceptina, uno de los tratamientos contra el cáncer.
La importancia de este hallazgo estriba en que va a permitir incluir en el tratamiento con herceptina a otro 15% de mujeres más de las que están siendo tratadas en la actualidad.
Este avance implicará que una de cada dos mujeres con cáncer de mama se podrá beneficiar de un tratamiento más efectivo y específico.
A la tercera edición del premio, que tiene como objetivo fomentar el estudio y la investigación de las enfermedades malignas de la mama, fueron presentados 22 trabajos.
El galardón será entregado en la IV Reunión Científica "Cáncer de mama: avances en el diagnóstico, tratamiento e investigación", que se celebrará en la Fundación María José Jove, el próximo 20 de junio.
articulo original de www.yahoo.es
Con la celebración del Día Mundial de la Tuberculosis, el 24 de marzo de cada año, se conmemora la fecha en que, en 1882, el Dr. Robert Koch presentó su descubrimiento del bacilo de la tuberculosis a un grupo de médicos en Berlín. Este año, el Día Mundial de la Tuberculosis se centrará en el personal de atención sanitaria de primera línea y en la función capital que desempeñan para detener la tuberculosis.
Esta conmemoración busca concienciar a la población mundial acerca de esta terrible enfermedad que según cálculos de la Alianza Alto a la Tuberculosis, afecta a un tercio de la población del mundo.
En sur América se hará énfasis en como detectar y prevenir la tuberculosis. Se darán charlas en colegios, instituciones de salud y en sedes comunales donde expertos darán los consejos prácticos para adultos y niños, y hablaran de los mitos que hay sobre la tuberculosis. Este año la Organización mundial de salud se concentrara en brindar información, el lema es que entre mas informada este la gente mas fácil sea el combatir esta terrible enfermedad.